Empleos, la realidad

publicado el 12 de Noviembre de 2004 en El Heraldo de Saltillo.
Por César Elizondo Valdés


Empleos, la realidad.

Con pocos días de diferencia, recibimos los rumores de paros técnicos, despidos y reajuste de personal en las plantas de General Motors de nuestra región, así como la inversión millonaria de Chrysler para abrir otra planta en derramadero y la creación de un nuevo parque industrial en aquella zona para albergar a los futuros proveedores de esa compañía. ¿Porqué una fábrica de automóviles se contrae cuando otra del mismo giro crece?, ¿Cuál es la verdadera importancia de esas noticias?, ¿Que hacer para estar preparados en el largo plazo en materia de generación y permanencia del empleo?
El problema de General Motors me parece que no tiene que ver con la situación económica, los modelos que se fabrican en Ramos Arizpe van de salida y la planta se prepara para cambiar sus líneas de producción para automóviles con más demanda internacional; en algunos años, lo mismo pasará con Chrysler, tendrán que hacer modificaciones en sus procesos para sacar nuevos diseños, con el inconveniente de planear su producción para mantener los empleos a la vez que un equipo ajeno hace los ajustes para el nuevo proceso. Es un asunto de mercadotecnia, que pega en la economía.
Lo positivo de Chrysler en este momento es la creación de nuevas fuentes de empleo, además de las que ya tiene, esto junto con los empleos indirectos y el desarrollo de proveedores que sin duda arrastrarán con la nueva planta. Algún día la gente pensará que aquella parte de Saltillo le llaman derramadero por la derrama económica generada a la ciudad.
De cualquier modo, siento que seguimos atendiendo la urgencia de promover la llegada de grandes capitales para llevar el tan necesario empleo a la gente, dejando de lado la importancia de desarrollar las inversiones locales ya generadas que pueden ser detonantes de crecimiento económico en el futuro, veo que hay interés por 500 empleos de la empresa que tiene su corporativo del otro lado del mundo pero no parecen importar los 500 microempresarios que tienen el negocio que con asesoría podría generar tres ó cuatro empleos cada uno.
Nuestro problema no está en la generación de empleos, está en la minúscula gestación de marcas y empresas de capital mexicano con capacidad para competir. En México creamos productos como el tequila, el cual ha sido copiado en su elaboración con cierto éxito en algunos lugares, pero nuestro producto ha sido bien promovido con un certificado de origen que lo hacen insustituible en todo el mundo bajo la denominación de tequila. Las tortillas, si bien carecen de certificación de origen, tienen en los más grandes mercados del mundo cada vez mayor aceptación como alimento saludable y de buen gusto, y en esto mucho ha tenido que ver la visión de una empresa mexicana, la cual ha sabido explotar los años que tenemos de ventaja en cuanto a la elaboración y estudio del principal alimento nacional. Aunque no inventamos la cerveza, nuestras marcas tienen una importante participación en el mercado mundial; nuestros medios de comunicación tienen la fama de ser pioneros en creatividad y en aprovechamiento de la tecnología; somos también un pueblo con un gran acervo gastronómico, cultural y turístico. En nuestra región, debemos identificar las ventajas competitivas que tenemos, voltear hacía los empresarios que tienen un producto ó servicio que pueda ser explotado pero que no ha despegado por estar inmersos en el círculo vicioso en el que el gobierno piensa que nadie quiere progresar mientras el pequeño inversionista cree que está solo en su compromiso por generar progreso. Esto en el corto plazo dará certidumbre, en el mediano plazo empleo, y en el largo plazo desarrollo económico mjoly@terra.com.mx